Según el Diccionario de Autoridades la palabra POLICIA es: “La buena orden que se observa y guarda en las Ciudades y Repúblicas, cumpliendo las leyes u ordenanzas, establecidas para su mejor gobierno”.
El sistema de seguridad y control del orden público establecido en lo que hoy es el Ecuador en la época de la conquista española, denominado “Cabildo” fue similar a la de España conformada por Alcaldes Mayores, Regidores, Alguaciles Mayores y Alguaciles Menores, estos últimos encargados del tema seguridad.
El Cabildo tenía la función de administrar el territorio conquistado de forma general, hasta la creación de la Real Audiencia, y se encargaba del aseo, ornato y salubridad. Además, mostró las primeras manifestaciones de seguridad nocturna con los “Serenos” y “Rondines”.
Se encuentra el primer registro de la palabra “policía” en la ciudad de San Francisco de Quito, el 29 de diciembre de 1778; cuya información consta en el Acta de Cabildo del año de 1777- 1781.
Posteriormente, en la época independentista, se hicieron numerosos intentos por establecer una organización policial; sin embargo, estos no perduraron en el tiempo y se caracterizaron por tener pequeñas modificaciones aleatorias y desorganizadas, como se observan en las Constituciones del Estado de Cartagena de Indias y de Cundinamarca de 1812, donde se constituyen las milicias urbanas y la función de mantenimiento del orden interno.
El nacimiento de esta denominación de la Policía de Cabildo consta en la ley del 11 de marzo de 1825, que registra que el Senado y Cámara de Representantes de Colombia reunidos en congreso determina funciones y establece las designaciones que se deben nombrar.
Con estos antecedentes, se puede demostrar que el inicio de la Policía de Cabildo es en el año de 1825, por la ley dictada el 11 de marzo del mismo año en los Art. 5, 86, 87, 88 y 89 en el que se determina que las municipalidades nombren comisarios de policía encargados de las villas y ciudades para que se encarguen de todo lo relativo a:
Salubridad
Aseo y limpieza de las calles, mercados, plazas públicas, hospitales, cárceles y casas de beneficencia.
La calidad de alimentos.
Establecimientos de cementerios y demás.
Libertad de tráfico en las calles.
Verificación de medidas y pesos, sin permitir que se hagan pesos falsos, medidas sisa¬das o rebajadas.
Verificar la limpieza de las fuentes públicas con buena agua.
Cuidar del ornato de la ciudad.